El águila ediciones. Sección documental

Silvana Franzetti en Arrebato Libros

Octubre 21, 2009 · 3 comentarios

Invita_blog

Agrandar la invitación pinchando sobre la imágen

¡¡NUEVO!!: Accedan por aquí a las fotos del recital.

El próximo viernes a las ocho de la tarde la poeta argentina Silvana Franzetti leerá a dos voces, junto con Sandra Santana, su libro Edición bilingüe, en el que realizó un procedimiento de traducción ficcional entre la lengua castellana y su variación rioplatense. Después de la lectura a dos voces, se proyectará el poema-fotomontaje El sabor del té de mate. Todos nuestros lectores están cordialmente invitados al acto.

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“Arpocrate seduto sul loto” de Walter Marchetti. Por Henar Rivière

Octubre 5, 2009 · 4 comentarios

Arpocrate seduto sul loto anuncia que oculta algo al enunciar su imagen. No vela su primer haber sido en la forma infantil del dios egipcio Horus, pequeño príncipe desnudo en actitud de chuparse un dedo; tampoco oculta su metamorfosis segunda en el Harpokrates griego, con el índice sobre los labios invitando al mutismo, ni acalla al Silencio, a quien personifica y diviniza en los sellos o “jeroglíficos” gnósticos y herméticos de los primeros siglos de la era cristiana.
1_Harpócrates

Harpócrates sobre el loto

Arpocrate seduto sul loto son cuatro palabras que, leídas en italiano y en voz alta, hacen resonar aquel palimpsesto de reminiscencias recónditas y sitúan al lector en el umbral de lo oculto tras la portada, entre sus páginas blancas.


2_Arpocrate

Arpocrate seduto sul loto, 1968, de Walter Marchetti.

El Arpocrate seduto sul loto es un libro de artista publicado en 1968 en Madrid, que se hace presente por su propia objetualidad. Tiene formato apaisado (21,1 cm. alto x 30,1 cm. ancho) y voluminoso grosor (5,1 cm.), y su rotunda pesantez (2100 gr.) contrasta con la ligereza visual del predomino del blanco.


3_LosTítulos

Los títulos de Arpocrate.

Cuaderno de bitácora y guía de navegación a un mismo tiempo, Arpocrate fue compañero de viaje y brújula del artista sonoro y visual Walter Marchetti (n. 1931) por los remotos mares del sur desde los que inventó la zozobra de Zaj junto a Juan Hidalgo. Entre sus páginas discurren partituras de interpretaciones y acciones a realizar o ya realizadas, así como indicaciones de los fundamentos y las condiciones, los modos y las clases de la composición. Con estos materiales, Marchetti, especialista en Eventología, estructuraba el libro a modo de Tratado ofreciendo, como se indica en su segundo título, un ejemplo más de la excelsa capacidad humana para poner orden en la multiplicidad de lo real con minuciosa arbitrariedad: principios básicos de la composición, de su técnica, de los días de la semana favorables para componer, del almacenamiento y tratamiento de las ideas y de los 48 tipos fundamentales de composición.


4_Partitura

Fragmento de la partitura de La Caccia (interpretada por primera vez al aire libre en 1965), de Arpocrate.

5_PrincipioCompositivo

Principio compositivo de Arpocrate.

6_PrincipioCompositivo

Principio compositivo de Arpocrate.

Prontuario paródico, el Arpocrate renuncia a los recursos de índices y numeración necesarios para funcionar como el libro de consulta que dice ser y, análogamente, disuelve la lógica caprichosa de su estructura tratadística, alternando y aleando sus componentes con otros ajenos a ella.


7_MusicaMental

Una “música mental” de Arpocrate.

8_MusicaVisible

Una “música mental” de Arpocrate.

Entre esos otros componentes destacan una serie de poemas visuales que, bien evocan y varían imaginarias percepciones acústicas (las “músicas mentales” y “visibles”), bien perfilan esforzados círculos de tamaño cambiante que parecieran intentar en vano contener la superficie o fondo neutro del papel (“el libro de la forma”).


9_ElLibroDeLaForma

Ejemplo de “el libro de la forma” de Arpocrate.

El espacio en blanco de las hojas se escabulle así del más perfecto redil formal posible, del mismo modo en que el Arpocrate en su conjunto logra burlar a su tercer título, el gran libro de la forma, gracias al asistemático esmero compositivo con que Marchetti mezclara, sin rumbo ni intención, sus heterogéneos materiales de trabajo.


Arpocrate seduto sul loto persevera en su ser múltiple y lúdico. Tras la asepsia de su papel y sus tipos de imprenta, palpita y cruje un conitnuum variado y policromo de resonancias conceptuales y sinestésicas, que se entretejen y deshilvanan sin cesar en el proceso de su lectura. Arpocrate capta, mantiene, entretiene, confunde, bifurca, diversifica, dispersa la atención de quien pasa sus páginas, una detrás de la otra. Una detrás de la otra desordena sus dudas, y dilata sus tiempos y sus lugares, unos en otros. Porque este libro de acción es también una cartografía del extravío, cuya vivencia suspende al lector en un activo silencio interior y trata de liberarle de las coordenadas espacio-temporales impuestas y ajenas a la experiencia. Lo que Apocrate oculta es que nada se oculta tras ella.


10_EsperabaUsted

De Arpocrate.



11_Mururoa

Detalle de “De Mururoa a Fangataufa”, de la serie Le secche del tempo, 1999, de Walter Marchetti.)


(Fotos de Arpocrate por Leticia Ortiz de Urbina)

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Ingeniería vírica, por Eduardo Rezzano

Mayo 7, 2009 · 6 comentarios

relieve

Relieve (Enrique Arau)

    En un ensayo sobre Joseph Brodsky, Coetzee dice que los poetas de primera fila han creado siempre su propio linaje literario, y que en ese proceso han reescrito la historia de la poesía. Entonces se me ocurre pensar qué pasaría si alguien creara un linaje por demás heterogéneo que incluyera a Anton Webern, Buster Keaton, Thelonius Monk, Felisberto Hernández, John Cassavetes, Francis Bacon, György Ligeti, Enrique Arau y Federico León, en ese orden o en cualquier otro. ¿Se estaría proponiendo una poesía imposible de ser escrita o, por el contrario, la única poesía posible en un mundo que se reconstruye cada mañana frente a un espejo deformante?

    De lo que se trataría, así se insistiera en condensar los procesos biológicos del poema en su breve gesto caligráfico, sería de dar vida a un monstruo, a un virus de esquiva naturaleza mutante.


    Y a los monstruos, una vez que se han echado a andar, hay que darles de comer
    cerebros.

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Escrituras no escritas: hacia una poética de lo ilegible

Marzo 31, 2009 · 3 comentarios

Por aquí, más información y opciones para ver el vídeo: "Medialab-Prado Madrid"

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“El capitán etéreo” por Beatriz Barral

Marzo 7, 2009 · 2 comentarios

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helicoptero_r


R. BUCKMINSTER FÜLLER, Bucky para los amigos, nació 25 años antes de que sus ideas comenzaran a tenerse en cuenta y con medio siglo de antelación técnica para que pudiesen ponerse en práctica. Ya que la elección de la fecha de su nacimiento (1895) no dependió enteramente de él, optó por asumir la circunstancia con optimismo y pensar en verde. Por suerte, poseía la personalidad del inconformista que no se ciñe sólo a desfacer entuertos sino que retrocede en el tiempo para analizar el motivo por el que el mundo está tarado y diseñar entonces un futuro mejor.

Füller es el visionario que supo unir el trabajo entusiasta y la sabia paciencia del maestro zen con el objetivo de que la Nave Espacial Planeta Tierra fuese un lugar mejor para todos sus habitantes. Un lugar respetuoso con el medio ambiente, límpio, bello, práctico, creativo, continuo, esférico, reciclable… y, sobre todo, posible.

Por cierto, si estás pensando en comprar el chalecito adosado que rompe el perfil de la sierra y se amontona en hileras inacabadas en la falda de las montañas, párate, piensa, ¡no lo hagas!. Porque cuanto visites mi espacio feliz cambiaras de idea. Te invito a pasar un fin de semana en mi Domo de Ojo de Mosca. Está en ningún sitio y en todas partes. Me lo trajo un día el helicóptero de Santa y lo posó con suavidad y todo lo necesario para vivir sin interferencias.

Por último, y disculpa mi atrevimiento, cancela tus vacaciones en Marina D´ors y elige la opción T de ciudad flotante Tensegrity, te gustará.

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Ki-Bong Rhee: Bachelor – The Dual Body

Febrero 22, 2009 · Dejar un comentario


Un nuevo título para nuestro lento y oscilante catálogo aguileño: el Tractatus Logico-Philosophicus de Ludwig Wittgenstein flotando en el interior de un tanque lleno de agua durante la Bienal Singapur (2003). Hagan, si quieren, sus apuestas interpretativas. Desafíen el absurdo y dictatorial parágrafo 7 de la citada obra filosófica.

Por cortesía de un espléndidamente descentrado Juan Orozco, que nos llevó hasta aquí.

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La literatura ignorante

Enero 26, 2009 · 1 comentario

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“El poder de la igualdad es, al mismo tiempo, el de la dualidad y el de la comunidad. No existe inteligencia allí donde existe agregación, atadura de un espíritu a otro espíritu. Existe inteligencia allí donde cada uno actúa, cuenta lo que hace y da los medios para comprobar la realidad de su acción. La cosa común, colocada entre las dos inteligencias, es la prueba de esa igualdad, y eso con un título doble. Una cosa material es, en primer lugar, “el único puente de comunicación entre dos espíritus”. El puente es de paso, pero también distancia mantenida. La materialidad del libro pone a dos espíritus a una distancia que los mantienen como iguales, mientras que la explicación es aniquilación de uno por el otro. Pero también la cosa es una instancia siempre disponible para la comprobación material: el arte del examinador ignorante es el de “conducir lo examinado a los objetos materiales, a las frases, a las palabras escritas en un libro, a una cosa que él pueda comprobar con sus sentidos.” El examinado siempre está sujeto a una verificación en el libro abierto, en la materialidad de cada palabra, en la curva de cada signo. La cosa, el libro, rechaza a su vez la trampa de la incapacidad y la del saber. Esta es la razón por la que el maestro ignorante podrá, cuando tenga ocasión, extender su competencia hasta comprobar no la ciencia del señorito instruido sino la atención que presta a lo que dice y a lo que hace.”

 


Jaques Rancière, El maestro ignorante

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Daniel Samoilovich: Madrid fotomatón

Octubre 10, 2008 · Dejar un comentario

La cáscara

Lo que mantiene


El águila ediciones se pone melancólica al recordar un tiempo en el que en las paradas de autobús de Madrid se podía tener acceso a pequeñas joyas sonoras ideadas por músicos y artistas como Luc Ferrari, Cristhina Kubish o Vito Acconci, así como por poetas de la talla imaginativa de Eduardo Eielson o Daniel Samoilovich. Entre el 20 de Mayo y el 25 de Septiembre de 2005 tuvo lugar Itinerarios del Sonido, un proyecto de arte público organizado por el Centro Cultural Conde Duque y la Residencia de Estudiantes y comisariado por María Bella y Miguel Álvarez Fernández.

Los amantes de las escrituras temporales sobre ondas sónicas estamos de enhorabuena, mañana 11 de octubre a las 20.00 horas se proyectará en el centro Intermediae un documental dirigido por Marta Velasco, que recoge el proyecto y los testimonios de los artistas que participaron en él. Están todos invitados.

Editamos hoy algunos fragmentos de la pieza preparada en el marco de esta iniciativa por el poeta argentino Daniel Samoilovich.

Madrid Fotomatón arranca de una anécdota mínima: un inmigrante se toma en una máquina automática de fotos en el Metro varias fotos para su tarjeta de residencia, y en varias de ellas sale con los ojos cerrados. Esas fotos son inútiles, y sin embargo, el sujeto no se decide a tirarlas: esos ojos cerrados, a través de la reflexión, van adquiriendo un significado. La ceguera es en parte una defensa ante la angustia y el peligro pasados, que vistos de frente podrían ser paralizantes; en otro sentido, no ver bien y no ser visto es una experiencia cotidiana para el extranjero: él no tiene los códigos y las relaciones que le permitirían comprender cabalmente la nueva ciudad en la que vive, y los demás, sumidos en sus ocupaciones diarias, no tienen demasiado tiempo para él (…)”.

 

Y dentro de poco, Daniel Samoilovich se acercará de nuevo hasta Madrid para presentar su Libro de los seres alados

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Marcel Broodthaers: Voyage on the North Sea

Agosto 30, 2008 · 4 comentarios


“Broodthaers realiza la imitación cinematográfica de un texto escrito. Un viaje al mar del Norte, siendo una película, tiene la forma estructural de un libro: con una página para el título general y títulos de página en cada toma o secuencia de tomas (hasta un total de quince, sin acción ni movimientos de cámara). En esta obra aparecen fragmentos de un cuadro filmado en pedazos (pertenecientes a su obra anterior, Análisis de una pintura) junto con fotografías de barcos de vela y paisajes marinos. En un primer momento podría parecer que se trata de una falsa película, una película estática o, más bien, un conjunto de diapositivas. Y así sería, si no fuese porque existe una línea de tiempo que recorre la obra, un proceso filmado: el de la lectura de un libro. Una lectura, sin embargo, maquinal, en la que el lector ni siquiera interviene con el pasar de las páginas, sino que presta su mirada a la obra, asiste al acto puro de la lectura.

Un viaje al mar del Norte se completaba además, en su versión de 1974, con una obra en forma de libro, esta vez sí, compuesto por páginas de papel encuadernadas y no por celuloide. Ambos elementos homónimos, libro y película, son y no son lo que parecen ser. Si en la película teníamos números de páginas entre secuencias que proponían una analogía formal entre el visionado de una película y el proceso de lectura, en las instrucciones del libro se insta al lector a no cortar los pliegues del mismo para separar las páginas: “Antes de que el lector abra estas páginas debería tener cuidado con el cuchillo que va a utilizar para este fin. Espero que renuncie a ello y preste atención a este arma, este puñal…”. Frente a estas indicaciones, la lectura se torna un acto violento que se caracteriza por negar una posible contemplación del libro mismo como imagen. Broodthaers subraya así la violación de la imagen impuesta como costumbre por el lector de modo inadvertido en cada aproximación a lo escrito.

En un juego de roles invertidos la película se muestra como libro y el libro como objeto de contemplación visual. Más que señalar aquí la irreductibilidad de ambos soportes, Broodthaers pone de manifiesto su equivalencia: el libro aparentemente estático –parece decirnos el autor mediante Un viaje al mar del Norte– es, gracias a la lectura, una obra en la que, como sucede en las películas, vienen a confluir el espacio y el tiempo”.

[Sandra Santana, "Cuando el sosporte se convierte en metáfora. Nueve páginas escritas a máquina sobre la historia ficticia del libro por venir". REC. Revista de Erudición y Crítica, nº 6, Editorial Castalia, Junio de 2008]

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Prosa del transiberiano y de la pequeña Juana de Francia: Blaise Cendrars y Madame Delaunay

Julio 31, 2008 · Dejar un comentario

Fuente de la imagen

Les traemos para comenzar el mes de agosto una edición soleada y viajera, iluminada por la paleta pictórico-magnética de Sonia Delaunay. Este libro, cuyo contenido se abre ante el lector en vertical, es una cascada en la que el color y la memoria poética desdienden simultáneamente; desde la estación moscovita de Yaroslavsky, erosionada por el recuerdo, hasta la profundidades de la torre Eiffel.

“Somos los lisiados del espacio / Rodamos sobre nuestras cuatro heridas / Nos cortan las alas / Las alas de nuestros siete pecados / y todos los trenes son los baleros del diablo / Corral / El mundo moderno / La velocidad no tiene la culpa / El mundo moderno / Las lejanías están demasiado lejos / y al final del viaje es terrible ser un hombre con una mujer… // «Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»”

 

Blaise Cendrars, “Prosa del transiberiano y de la pequeña Juana de Francia

 

Gracias por el regalo, Mercedes: el tren de Cendrars se ha detenido en la estación de nuestros corazones veraniegos y vanguardistas.

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Just say no to family values. John Giorno

Junio 18, 2008 · 1 comentario


Celebrando la edición del primer libro traducido al castellano de la obra de John Giorno, les ofrecemos uno de los vídeos de la serie Nine Poems in Basilicata, basados en nueve textos del poeta estadounidense y dirigidos por Antonello Faretta en 2007. Además de este pegadizo tema, pueden también disfrutar sin coste adicional de “The death of William Burroughs” y “No good deed goes umpunished”.

En 1965, desilusionado con las prácticas poéticas del momento e influenciado por el movimiento pop en artes plásticas (recordemos que es el protagonista de la película Sleep, de Andy Warhol), Giorno crea el Giorno Poetry Systems (GPS). Esta marca se convertiría en un sello discográfico por el que pasaron autores como Allen Ginsberg, Robert Crealy, John Cage, Pati Smith, Sonic Youth o Laurie Anderson, entre un largo etcétera. Buscando nuevas formas alternativas para la transmisión de los textos poéticos, tras una conversación telefónica con William Burroughs, Giorno concibe en 1968 el Dial-A-Poem Poets (“Marque-un-poema”): el lector marcaba el número del GPS y, gracias a un sistema consistente en quince líneas de teléfono conectadas a otros tantos contestadores automáticos, un poema se insertaba a través de su pabellón auditivo.

Más regalos: hasta 12 de estos míticos discos editados por el GPS nos ofrece UBU para descargarlos gratuitamente en Mp3.

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Atlas Mnemosyne. Aby Warburg

Junio 11, 2008 · 3 comentarios


Queridos y pacientes lectores de El águila ediciones, hoy traemos desde nuestra invisible imprenta, a través de sus ojos y hasta el interior de sus mentes, la admirable obra realizada entre 1924 y 1929 por Aby Warburg: el Atlas Mnemosyne.

Cuanto más leemos sobre este historiador del arte, menos entendemos su imposible ciencia iconográfica y más fascinante nos parece la obra a la que dedicó los últimos cinco años de su vida. Al parecer, este inmenso volumen –formado por unas 2.000 imágenes dispuestas en 63 paneles forrados de tela negra– debía convertirse, mediante un desquiciado proceso de acumulación, en el símbolo nemotécnico de la civilización europea. Fotografías, reproducciones de libros y material gráfico tomado de periódicos y revistas eran situados por Warburg de modo que ilustraran una o varias áreas temáticas.

Las imágenes estaban dispuestas para que el orden pudiera modificarse según fueran avanzando las pesquisas del investigador. Warburg ideó, además, un índice de colores para favorecer el encuentro casual, aquello que denominaba “la ley de la buena vecindad”: el toparse junto al libro que uno fue a buscar al desconocido vecino de estantería que nos descubrirá una información vital y nunca antes intuida.

En esto y en esto nos hacen pensar estas enormes tablas donde la foto de una adoración renacentista, un desfile militar y una joven sentada a la orilla del mar conviven y despiertan la imaginación desafiando el improbable paso lineal del tiempo.

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Los lectores. Un teatrema en expansión

Mayo 17, 2008 · 2 comentarios

Vídeo de Diana Hernández. Por aquí, los títulos de crédito.

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El águila ediciones. Sección performativa

Abril 17, 2008 · 4 comentarios

El águila ediciones, con motivo de la presentación a prensa de La noche de los libros 2008, anunció ayer a los medios la apertura de su “Sección performativa”. Con este nuevo grupo de trabajo nuestra editorial quiere acercar a los lectores algunos clásicos de la literatura por venir mediante el ejercicio de la “acción poética”. En esta ocasión contamos con la colaboración especial del polifacético Ignacio Vleming, en el papel del escritor romántico Friedrich Wilhelm Apfeldorf, y de la poeta María Salgado, que encantó a los espectadores con una emocional y expresiva interpretación de Alice C. Ferguson (autora de la novela de culto Claves confusas). Cerró el acto de presentación el reputado profesor Wilkinson con un adelanto de su Curso de pictografía derivada, ganador de la última edición del Premio de Ensayo Edward Sapir.

Si se lo han perdieron, o si quieren repetir una experiencia similar, el próximo miércoles día 23 a las nueve de la noche tendrán ocasión de disfrutar al aire libre, en la parte baja de la emblemática Cuesta de Moyano, del estreno de un nuevo teatrema producido por El águila ediciones, dirigido por Patricia Esteban y coescrito por Patricia Esteban y Sandra Santana: Los lectores: un teatrema en expansión.

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Stanley Kubrick: All work and no play makes Jack a dull boy

Marzo 20, 2008 · 3 comentarios

El águila ediciones propone hoy la reedición de All work and no play makes Jack a dull boy, la novela que Jack Torrence, el personaje creado por Stephen King en The Shining (El resplandor), escribió en la película homónima de Stanley Kubrick.

La primera lectora del texto, Shelley Duvall en el papel de Wendy Torrence, reacciona aterrada ante la sucesión de páginas apiladas sobre la mesa y en las que una única oración se repite idéntica, una y otra vez. El refrán (en sí mismo una formula destinada a ser repetida invariablemente) se extiende como una enfermedad incurable sobre el marco de la ficción. Este lenguaje mecánico, testigo de su propia inercia febril, es, precisamente en su reiteración, el conjuro que le impide a Jack terminar su novela: el trabajo constante, abrumadororamente ininterrumpido, se vacía de contenido y olvida su finalidad.

La novela de Jack, sin embargo, es para nuestro consejo editorial una obra mayúscula de la literatura por venir. La escritura de este libro imposible mantiene a su autor cautivo en el amplio espectro de lo imaginario: el libro es la causa y, al mismo tiempo, el dique que contiene su enfermedad y evita el fatal desenlace, el desbordamiento de su locura.

Sólo una mente enferma, piensa Wendy, puede dedicarse metódicamente a esa tarea inútil. Lo que ignora es que precisamente su curiosidad lectora, esa mirada lanzada sobre un texto inicialmente cerrado sobre sí mismo, será la que ponga en marcha el desastre, convirtiendo la espantosa ficción literaria en realidad.

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