El águila ediciones es un taller mecánico, toda una industria significante al servicio de los lectores. Revisamos nuestros sutiles y duraderos productos antes de sacarlos a la luz, probamos algunos de sus intrincados mecanismos y preparamos cómodos manuales para que puedan sacarles el máximo partido:
[...] hay dos maneras de leer un libro: puede considerarse como un continente que remite a un contenido, tras de lo cual es preciso buscar sus significados o incluso, si uno es más perverso o está más corrompido, partir en busca del significante. Y el libro siguiente se considerará como si contuviese al anterior o estuviera contenido en él. Se comentará, se interpretará, se pedirán explicaciones, se escribirá el libro del libro, hasta el infinito. Pero hay otra manera: considerar un libro como una máquina significante cuyo único problema es si funciona y cómo funciona, ¿cómo funciona para ti? Si no funciona, si no tiene ningún efecto, prueba a escoger otro libro. Esta otra lectura lo es en intensidad: algo pasa o no pasa. No hay nada que explicar, nada que interpretar, nada que comprender. Es una especie de conexión eléctrica[1].
Nuestra editorial prepara futuras descargas de alto voltaje.
[1] Gilles Deleuze, Conversaciones, Valencia: Pre-textos, 1995



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Mecánica de la literatura « El águila ediciones. Sección documental // Octubre 28, 2007 en 8:56 am
[...] nos hemos referido aquí alguna vez a la posibilidad de considerar un téxto como una máquina significante. Pero no sólo el texto puede ser una máquina, sino que también podríamos ofrecerles un amplio [...]
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