“Garganta con texto” (2006) por Ricardo Domeneck

Sí.

Creo sinceramente que la poesía tiene todavía un papel que cumplir y una función específica en el escenario contemporáneo, a pesar del proceso de infantilización por el que han pasado los poetas en las últimas décadas.

Pero este proceso de infantilización se debe a transformaciones contextuales del mundo y a la reticencia de los propios poetas a aceptarlas.

Necesitamos darnos cuenta de que no se puede hablar de poesía como si el poeta ejerciese hoy el mismo papel que ejercía en la Grecia antigua, como si el poeta ejerciese hoy el mismo papel que en la Provenza, entre los trovadores, o entre los dandis del siglo XVIII y XIX, o el mismo que entre los diseñadores de palabras 50 años atrás.

La crisis de la literatura comenzó en el momento en que la literatura tomó conciencia de sí misma, es decir, en el momento de su institucionalización. La crisis de la poesía comenzó en el momento en que la poesía pasó a ser empaquetada como literatura, y los poetas más interesantes no ha hecho otra cosa que intentar separar la poesía de la literatura, intentar demostrar que la poesía no es parte de la literatura.

 

La poesía no es literatura. La poesía es una performance llevada a cabo por hombres y mujeres de carne y hueso con una biografía específica, con una educación específica, con un contexto biográfico específico que no pueden ignorar sin más, que no pueden mantener, sin más, al margen de su trabajo.

Es decir, la poesía es una performance hecha a través de un lenguaje. La poesía no es simplemente un discurso poético que podría estar hecho en prosa, pero que queda más bonito en lenguaje metafórico.

El poeta hoy tiene dos caminos a seguir: o bien observa el desarrollo tecnológico de su tiempo y entiende que el papel, como desarrollo tecnológico, es algo posterior a la invención de la propia poesía y que no hay motivo para que la performance del poeta permanezca apegada solamente al papel, y lleva entonces su performance a través del lenguaje hacia campos tecnológicos como el video o el arte digital; o bien intenta, por cuestiones de salud, hacer regresar la poesía a su base oral. Pero sin perderse en equívocos, dicotomías ingenuas entre naturaleza y artificio.

Todas la elecciones de un poeta tienen implicaciones ineludibles que lo ligan a módulos de representación de grupos específicos.

La elefantiasis semántica no garantiza la experimentalidad de un poema.

La forma nunca es más que la intención del contexto. 

¿A quién sirve tu poema? ¿a qué grupos sirve tu poema? 

[Como consecuencia de los polémicos comentarios generados a partir de “Garganta con texto”, El águila ediciones quiere aclarar que el texto escrito que acompaña al presente vídeo es una trascripción del “oralfesto” creado por Ricardo Domeneck para el programa de televisión “Entrelinhas” de la TV Cultura de Brasil. Su aparición aquí se justifica para facilitar al público hispanoparlante el acceso al contenido del vídeo.

Hemos decidido añadir también, en traducción de Cristian de Nápoli, el texto que aparece recitado por distintas voces en la segunda parte del vídeo. Se trata de un fragmento del poema “Dedicatória dos joelhos” incluido en el segundo libro de Ricardo Domeneck a cadela sem Logos (Sao Paulo: Cosac Naify, 2007) ]

hablar ahora exige
elidir la propia
voz las transacciones
inventivas entre
interno y externo
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que la base venga
al frente y la
superficie sea
de la profundidad de la
historia ímpetu
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que exhibo como
escenario fruto
de la ansiedad
del remitente
lo interno a lo largo
de la epidermis
como emily
dickinson poniendo fin
a una carta de minucias
con “forgive
me the personality”

Ricardo Domeneck
Traducción de Cristian de Nápoli.

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10 Respuestas a ““Garganta con texto” (2006) por Ricardo Domeneck

  1. comento, aunque sin pretender sentar cátedra: ¿y si, simplemente, el poeta dejara su palabra, su forma de decir, sin pretender ninguna otra trascendencia? creo que seguimos confundiendo hacer con figurar, ser con estar.

  2. Es interesante tu comentario, amorimás. Hasta donde yo entiendo, la poética de Ricardo Domeneck responde una tradición de poesía concreta cuya influencia ha sido muy fuerte en los poetas brasileños de los últimos 50 años. En ésta, el poema tiende a considerase como una estructura asilada de cualquier elemento biográfico, dando importancia primordial a la forma frente al contenido. En el vídeo que aquí se presenta, Ricardo hace hincapié en la imposibilidad de considerar un texto, aislado de las condiciones específicas en las que ha sido concebido y en las que será recibido por los lectores. El poeta no puede pretender dejar su palabra “sin más”, puesto que –o quiera o no el poeta, sea consciente de ello o no– las elecciones que determinan la escritura del poema están siempre vinculadas a “módulos de representación específica”.

    Ahora bien, respecto a tu pregunta: ¿conlleva esta postura una “idealización” de la figura del poeta? ¿implica un retorno a la idea romántica del genio creador? Pues creo que no. Lo que a mí me sugiere este vídeo es la concepción del poeta inmerso en un contexto social y biográfico determinado que le conforma como sujeto y que le resulta ineludible. El poeta toma conciencia de ello y esto –presente en la lírica de Domeneck– le proporciona una interesante distancia sobre el poema y sobre el sujeto poético que de él se deduce.

    ¿Seguimos confundiendo “hacer y figurar”? Puede ser, y tal vez porque ambas acciones son indisolubles. Sin embargo, en el reconocimiento de este hecho se haya un meditado ejercicio de modestia creadora (piensa en el propio título del vídeo, “Garganta con texto”) y una aguda autoconciencia del sujeto poético como entramado de influencia culturales.

    No sé qué te parece esto… Tal vez habría que invitar también al propio Ricardo a manifestarse al respecto.

  3. antes que nada, gracias…por tu interés y precisión, sobre todo.
    trataré de ser claro y franco:
    ha pasado un mes desde mi comentario y me alegró encontrar tu texto.
    me cuesta creer que ser y figurar vayan necesariamente juntos: en la historia del arte, y de la vida, hay innumerables casos que demuestran lo contrario ¿no será un síndrome actual, de la cultura pop y todas sus “descendencias”, de la mediatización global?¿quién eres, si no estás en google?
    y me pregunto: ¿podemos crear algo teniendo en cuenta los condicionantes, el medio, el público que lo digerirá o no? ¿no será suficiente con “decir su palabra y romperse”? todo es producto en el hacer humano, pero ¿tan tele-dirigido?
    este poeta, a quien no conocía, de ascendencia catalana, supongo (un domenech germanizado), es joven, guapísimo y todos sus amigos-compinches lo son, ¿no se confunden los límites entre star system y creación artística? ¿Scarlet Johannson es buena actriz o está buenísima?
    no veo modestia creadora, lo siento, sí mucho narcisimo (tiene porqués).
    se le puede augurar una gran carrera mediática, aunque yo no incluiría su texto dentro de la poesía. es puro ensayo, en el sentido más estricto de la palabra. y perfomance, sin duda.

  4. si vuelves por aquí, dimelo por favor
    amorimás, cacho de pan y etcs

  5. Estimulantes y reveladores, estos primeros intercambios en la sección documental de “El águila ediciones”. Ante el tímido comentario de amorimás, que apunta hacia una cuestión fundamental para la literatura y para la vida, Sandra Santana despliega todo un arsenal defensivo que comienza con una dogmática evocación de la tradición, como diciendo “amorimás, aunque seas un ignorante, deberías saber que todo esto viene de largo, que ‘aquí’ esto siempre se ha hecho de esta manera, que esto que ingenuamente intentas criticar procede, nada menos, que de una ‘tradición’…”. ¡Estupenda vía para fomentar el diálogo y la crítica! Después, con la paciencia y el tono de un profesor de universidad a punto de jubilarse, Sandra explica que “Ricardo hace hincapié en la imposibilidad de considerar un texto(,) aislado de las condiciones específicas en las que ha sido concebido y en las que será recibido por los lectores”. Yo entiendo que ese era el punto de partida de amorimás en su crítica, y que es precisamente a partir de ahí desde donde se plantean sus dudas acerca de la relación del poeta con el (su) texto, de la persona con el personaje, del individuo con la Historia.

    Todas esas cosas que nos explica -o nos recuerda- Sandra sirven para eludir la pregunta fundamental: ¿Cómo se activa en esta obra el hecho de que el poeta no pueda pretender dejar su palabra “sin más”, cómo negocia la pieza con esos “módulos de representación específica”? Lo más que se alcanza a decir al respecto es que “El poeta toma conciencia de ello y esto –presente en la lírica de Domeneck– le proporciona una interesante distancia sobre el poema y sobre el sujeto poético que de él se deduce” ¡Genial, muchas gracias! ¡Si el poeta toma conciencia de ello, entonces todo está solucionado!

    Sandra escribe que quizá “hacer y figurar” sean acciones indosolubles. ¿Por qué, y, más importante aún, bajo qué condiciones? ¿Existe realmente una voluntad de desarticular tales condiciones? Como señala amorimás, la historia del arte (y, añado yo, la vida) nos indica que tal indisolubilidad no es una condición necesaria para la creatividad humana (¿de qué modo figuraron -o figuran hoy- aquellos que hacían las catedrales medievales?; ¿quién es el autor del chiste que un amigo nos contó ayer?).

    Respecto al final del mensaje de amorimás, no sé si es tan importante determinar si estamos ante poesía, ensayo, performance u otra cosa. Sí creo en la posibilidad de añadir luz sobre una obra al contemplarla desde una visión aparentemente más forzada que otras, más habituales. Por eso me interesa “El águila ediciones”, especialmente en un tiempo en el que el mercado literario (vendedores y compradores) cada vez puede permitirse menos errores de categorización. Ahora bien, si para defender esa propuesta, y para afianzar el canon que tal empresa debe necesariamente aparejar, se recurre a argumentos que ni siquiera ese mercado toleraría, por ser más propios de un Ministerio de Información y Turismo que de una plataforma de debate, entonces, y por lo menos, debería suprimirse la posibilidad de dejar comentarios en este blog.

  6. Estimados Sergio y amorimás: disculpad el retraso de mi respuesta. He estado una temporada fuera de casa, sin muchas posibilidades de conectarme a Internet, ni tiempo para elaborar un comentario. Seré breve. En respuesta a las líneas de amorimás, no tengo demasiado que decir. Desde luego, no introduje el vídeo de Ricardo en el blog como celebración de la belleza del poeta, sino porque la suya es una de las más valiosas propuestas poéticas a las que he tenido acceso en los últimos tiempos. Desgraciadamente, de momento tan sólo hay una traducción de sus poemas en una antología recientemente publicada en Argentina (Cuatro poetas recientes de Brasil, Black & Vermelho, 2006), así que no podía esperar que se generase un debate en profundidad sobre su obra. Sigo creyendo, sin embargo, que en “Garganta con texto” se plantean una cuestión que, aunque viniendo del contexto poético brasileño, tiene gran vigencia en la poesía española actual: ¿pueden coexistir la autoconciencia del sujeto poético y la representación del mismo como inmerso en un contexto social? Esta temática, ha sido con frecuencia traída a debate en España sobre el telón de fondo de la simplificadora dicotomía entre tendencias poéticas realistas-confesionales (sujeto social previo al discurso poético) y tendencias poéticas de corte simbolista o formalista (lenguaje como fuente del sujeto poético). Como este debate, que yo pretendía provocar, no ha surgido, no voy a incidir más en ello, al menos aquí. Creo que, aunque indirectamente, contesto así a algunas de tus preguntas, amorimás.

    Respecto al comentario de Sergio, tampoco me extenderé demasiado. Mi respuesta a amorimás no pretendía ser dogmática, y mucho menos insultante. Recurrir a la tradición es mi modo de “fomentar el diálogo y la crítica”, no conozco otro. Creo que ella nos proporciona la única vía para discutir y argumentar sobre nuestros gustos poéticos y artísticos sin necesidad de recurrir a fundamentalismos. Lo que considero más interesante de tu comentario es que introduces la cuestión del “sujeto agente” de la obra de arte en el problema del “hacer y figurar”. Se ha hablado mucho acerca de “la muerte del autor” barthesiana, pero yo creo que no es posible (ni necesario) suprimir al autor de la obra para eliminar los excesos heredados del romanticismo que a todos nos parecen hoy tan cuestionables. El autor no es el sujeto en cuya mente reside la totalidad de la obra de arte, sino aquel que aparece en la lectura o estudio de un determinado texto (pudiendo ser éste un sujeto colectivo o anónimo). Bajo este punto de vista, insisto, “hacer y figurar” resultan, a mi modo de ver, indisolubles.

    Ricardo Domeneck ha escrito un interesante y enjundioso comentario y yo me he ofrecido a ayudarle con la traducción del portugués. Como en él se dan respuesta a muchas de las cuestiones que planteáis, no me extenderé más. Estamos en ello, aparecerá en unos días. Saludos a todos.

  7. Entre las distintas reacciones que un trabajo suscita hay dos que aparecen muchas veces hermanadas y que están íntimamente ligadas a las cuestiones que mi vídeo “Garganta con texto” buscó levantar. En primer lugar, la reacción de aquel que acaba por atacar un trabajo por NO hacer precisamente aquello que evita hacer, lo que viene unido muchas veces a la crítica de aquel que también ataca el trabajo por hacer exactamente aquello que buscó hacer. Este tipo de crítica acontece en la mente del que, embriagado por la propia sensación de inteligencia, por creer descubrir el fracaso de una obra, termina por comprobar su éxito. Esta incomprensión fundamental entre el que produce el trabajo y el que lo lee o ve, se da porque tal crítico, aunque “entienda” en cierta forma los objetivos del autor, interpreta estos objetivos a la luz de sus parámetros ético/estéticos (recordamos aquí que Wittgenstein, que me ha influido mucho, no ve distinción entre ambos), y se vuelve incapaz de ver cualidades en el trabajo por discrepar de estos mismos parámetros ético/estéticos fundamentales y generadores del trabajo.

    Y entre ciertas discrepancias, especialmente las de esta naturaleza, difícilmente son posibles alianzas o compromisos intermedios. Todo esto no podría estar más insertado en la discusión que este vídeo, mostrado aquí por El Águila Ediciones, engendra. Un autor, sin embargo, siempre espera que aquel que se ponga a criticar su trabajo, antes de embriagarse con la creencia en la propia inteligencia, la use. Por ejemplo, preguntándose si las características que él considera el fracaso de una obra no son, para el autor, justamente su objetivo y su éxito; o si las cuestiones que acreditan pillar en flagrante a una obra no son justamente aquellas que el autor está preguntado. Esto evitaría que el crítico hiciese exactamente las mismas preguntas que el autor está haciendo, cuando debería dar sus respuestas después de usar la inteligencia para intuir las del autor. Si quiere discrepar, que discrepe entonces.

    Cuando me advirtieron de que había un comentario a mi vídeo en El Águila ediciones, me preparé para responder, creyendo que encontraría un comentario que sería una participación en el debate que esperaba crear con aquel “oralfesto”. Lo que encontré fueron pocas líneas en las que el autor no dejaba muy claro qué especie de apreciación hacía de las cuestiones expuestas en el vídeo, más allá de intuir uno de aquellos casos de incomprensión crítica con que iniciaba este comentario. Creyendo, como Sandra Santana educadamente declaró en su respuesta, que hacer y figurar son tal vez indisolubles, por lo menos difíciles de separar sin un estudio claro de las intenciones de un autor que amorimás no hizo, decidí esperar a que él se manifestase de forma más articulada. Después de haber dedicado tantos textos y trabajos a la quiebra de dicotomías adolescentes como estas, entre “hacer/figurar”, o “ser/estar”, cuando vivo en Alemania, donde hablo una lengua, como otros 80 millones de personas que ni siquiera ven esta dicotomía (el verbo Sein, tanto para “ser” como para “estar”), no me vi muy impelido a responder con urgencia, especialmente porque la poeta Sandra Santana, cordial y educadamente, buscó contextualizar mi trabajo y, hecho difícil debido a la “timidez” del comentario anterior de amorimás, fomentar algunas cuestiones para el debate.

    Leo ahora la respuesta de amorimás, en la que articula mejor lo que le incomoda de mi trabajo, haciendo posible una respuesta más clara por mi parte, aunque vea claramente en ella la confusión crítica que describí al inicio de este texto, e intuya las diferencias ideológicas de resistencia cultural entre él y yo, demostrando de forma práctica y probando las propias formulaciones del vídeo “Garganta con texto”. El comentario confuso y poco pulido de Sergio Anónimo parte de otra naturaleza, confundiendo la contextualización de Sandra Santana de forma absurda, como si ella hubiese hecho una “defensa” de forma “dogmática” por vía de la “tradición”, rescribiendo lo que Sandra Santana exponía en su texto e interpretando la actitud extremadamente educada de Sandra Santana de manera grosera y poco inteligente.

    En primer lugar, comienzo con un “mea culpa” por no haber pedido a El águila ediciones que hiciese una contextualización del trabajo desde el principio, ya que se mostraba aquí de forma bastante diferente de aquella en la que fue concebido. Esto habría aclarado ciertas cuestiones. Este vídeo fue producido por mí para el programa de televisión “Entrelinhas” de la TV Cultura de Brasil, un programa que se emite todos los miércoles en la red nacional, con entrevistas de escritores brasileños, generalmente hechas por el director del programa, Ivan Marques. Invitado a preparar un vídeo para el programa en el que discutiese mis ideas acerca de la poesía, respondí con este “Garganta con texto”. Otra cosa, esta muy importante para nuestra discusión, es que el texto que acompaña al vídeo en la página de El águila ediciones está allí apenas con carácter de “leyenda”, para que los visitantes españoles del sitio puedan entender lo que digo en el vídeo. No debería estar allí, se trata de una necesidad práctica, logística digamos. En ningún momento fue declarado, sin embargo, que tal texto fuera un “poema”, o cualquier otra cosa, pues está allí, como dije, meramente a título de leyenda. Ósea, no es un texto, sino una leyenda para una acción.

    Por tanto, amorimás, ¿teledirigido? Exactamente, teledirigdo. Su frase, sin embargo, indica una apreciación moral y ética del acto como negativo. Aquí diría que, aunque usted y yo coincidamos en la necesidad de resistencia al sistema en que vivimos, intuyo que disentimos ciertamente en cuanto a las formas más eficaces de resistencia. Yo creo en la resistencia interna, dentro del sistema, usando incluso éste mismo, sus mismas armas si es necesario, una actitud de guerrilla. Mucho de esto viene, exactamente, del pop art. Como una canción del grupo brasileño Secos e Molhados, que dice “en el centro del propio engranaje inventa el contra resorte que resista”. Su mención irritada al término “pop” demuestra, yo creo, su discrepancia en cuanto a esto. Si hubiese utilizado google, que usted ataca de forma irritada, habría descubierto que ya escribí varias cosas al respecto y que he expuesto mi creencia en esta forma de resistencia en varias ocasiones. Pero se trata, una vez más, de discordancias ético/estéticas que no permiten, creo, alianzas. Mas una vez, insisto, porque partimos de parámetros fundamentalmente opuestos, usted atacó en su comentario varios elementos que yo incluí a propósito. El éxito de mi video en aquello que usted considera un fracaso, y la relevancia de sus propuestas, se prueban a cada paso.

    Usted se pregunta: “¿podemos crear algo teniendo en cuenta los condicionantes, el medio, el público que lo digiera o no?”.

    Yo respondería: podemos crear, sí, teniendo todo esto en cuenta. Muchos trabajaron en este campo, como John Cage, los dadaístas, el Grupo de Viena, los artistas de Fluxus, como Yoko Ono y George Macunias, entre otros. E iría más lejos diciendo: tenemos que crear teniendo todo este en cuenta. Así como también se puede, como usted parece defender, ignorar los condicionantes, el medio, el público. Aquí, sin embargo, es mi momento de atacar tal decisión como ética/esteticamente liviana, irresponsable, ingenua. Usted parece creer en el arte como mera “forma de expresión personal”, usted dice que es suficiente “decir su palabra y romperse”, pero creo que esto es, como ya dije, liviano, irresponsable e ingenuo. Como escribí en una entrevista en el sitio literario brasileño Portal Literal, “la elección de una “forma” tiene implicaciones mucho más serias que, simplemente, cuánta tinta y cuánto papel tendrá que gastar una editorial en un libro de poesía; vengo intentando demostrar con mi trabajo crítico que las elecciones estéticas (éticas) de un poeta van más allá de cuestiones de gusto personal: él utiliza el bien común de una sociedad, el lenguaje. Se trata de un trabajo de inmensa responsabilidad, que tiene amplias repercusiones, también a largo plazo, a pesar de la aparente falta de atención del trabajo del poeta en la sociedad contemporánea. Se trata de tomar con responsabilidad el trabajo poético y saber que un poeta no DICE, él HACE a través de una propiedad pública: la lengua, y estas acciones tienen implicaciones ético-estéticas, políticas, sociales, culturales, filosóficas, hasta económicas. Créalo: para quien se entrega al trabajo poético con estas exigencias impuestas a sí mismo, es increíblemente irritante percibir que, para mucha gente, poetas o no, se escribe poesía sólo para “expresarse” o porque es más “fácil” que la prosa, ya que es “más corto”. Sugiero que quien esté interesado en “expresarse” guarde sus poemas en un cajón. Quien publica o divulga sus poemas por Internet entra en un juego de lenguaje con toda la comunidad con la cual comparte la lengua”.

    La mención irritada de amorimás a la “cultura pop” demuestra, en mi opinión, que él cree en dicotomías que vengo tratando de borrar desde que inicié mi trabajo artístico, por considerarlas conceptos o abstracciones completamente ficticias, y muchas veces elitistas. Como, por ejemplo, la dicotomía que insiste en separar tal ARTE como ALTA CULTURA de aquello que los críticos como amorimás llamarían la cultura de masas, o “pop” como el escribe. Me gustaría pedirle a amorimás y al iracundo Sergio Anónimo que nos nombrasen estos innumerables casos en que ser y figurar no van necesariamente juntos en la historia del arte y de la vida, pero creo que ellos tienen en mente oposiciones adolescentes de las cuales yo creo que artistas de respecto, como los mencionados arriba (John Cage, dadaístas, Grupo de Viena, Fluxus, etc) se reirían y mucho. Y es a estos artistas a los que respeto.

    Amorimás escribe que “todo es producto en el hacer humano”. No, amorimás, no todo. Los artistas que respeto, que me influenciaron y a cuyo linaje me gustaría pertenecer, creen también en una obra de arte que no es producto, sino proceso. En este vídeo busco borrar y cuestionar justamente estas dicotomías que usted expone. Ser, estar, hacer, figurar –en este vídeo, intento un proceso, una performance (en el sentido estricto de la palabra, y no de la manera irónica que usted la usa) en la que formulo verbalmente, verdaderamente un ensayo, sí, estrictamente ensayo, y ya es mostrado en el hacer. Cada una de las propuestas de mi “oralfesto” está implicada en el propio vídeo y su performance, como por ejemplo: el poeta de carne y hueso, biológicamente, biográficamente condicionado, ahogándose de forma real en la bañera, la base oral de la literatura expuesta en la respiración del poeta, y así en adelante.

    Todos mis trabajos, en texto y video, han llamado la atención sobre lo contextual, lo que exige que me concentre, muchas veces, más en la sintaxis que en la semántica, campo privilegiado de los que, como amorimás, parecen creer en la posibilidad de un proceso de significado inmanente, independiente de condicionantes contextuales. Para ello trabajo a propósito con métodos que obligan al lector/espectador a quedarse en la superficie e intentar crear (fíjese bien, dije “crear”) el significado del trabajo en sus relaciones contextuales. Como Wittgenstein escribe: “El significado de una palabra es su uso en el lenguaje”, en las Investigaciones filosóficas. Porque no quiero que el lector sea un mero espectador, sino que participe del proceso. Trabajo contra la búsqueda viciosa de “significados”, para que el lector busque las “implicaciones” estÉticas del trabajo.

    En cada paso manteniéndome fiel a la contextualización inevitable para la compresión de cualquier obra, aunque me gustara esconderme en creencias de universalidad, como amorimás y Sergio Anónimo parecen creer. Como Wittgenstein, ya mencionado en este comentario, que también expone la inevitabilidad del “yo” en el proceso, por ser el “mundo” siempre “mi mundo”, la imposibilidad de lo “objetivo”, algo que demuestro en mi vídeo mostrando mi cara, exponiendo mi cuerpo, fiel a esta ética/estética, algo que amorimás confunde con narcisismo.

    Lo que me divierte es que amorimás acaba siendo victima de las propias dicotomías adolescentes y se vuelve incapaz de intuir las implicaciones críticas, éticas y estéticas de mi performance perdiéndose en la impenetrabilidad de la superficie de mis trabajos; efecto que creo a propósito para exigir del lector/espectador que busque comprender el trabajo por estas implicaciones, y no buscando significados simbólicos escondidos tras los trabajos, como si cada poema o trabajo visual fuese apenas una máscara del discurso de su exégesis.

    Expongo todo eso, una vez más, en mi vídeo “in tension of context”,

    pero creo que las reacciones serían las mismas.

    Intenté responder a los comentarios de amorimás con el respeto que él no me dedicó a mí. Por no querer ser, como amorimás, victima de estas dicotomías, no voy a responder a su provocación que, a fin de cuentas, es la base de su discusión de hacer/figurar, basada en conceptos poco profundos, él que tanto parece apreciar las profundidades. No creo que amorimás esté trabajando con conceptos muy claros. Yo podría, por ejemplo, contarle a amorimás que varios de los amigos/compinches que aparecen en el vídeo por invitación mía son, además de guapísimos, artistas plásticos, músicos y fotógrafos muy respetados en Alemania. Más citar los nombres sería ceder a la provocación infantil de amorimás. Ellos están allí por invitación mía, en un acto que pone en práctica, de forma honesta y responsable, los conceptos oralizados por mí en el video, una acción coherente con el fragmento de mi segundo libro que “oralizan” en la performance:

    hablar ahora exige
    elidir la propia
    voz las transacciones
    inventivas entre
    interno y externo
    demandan
    que la base venga
    al frente y la
    superficie sea
    de la profundidad de la
    historia ímpetu
    denotando lo
    centrífugo
    el cuerpo público
    que exhibo como
    escenario fruto
    de la ansiedad
    del remitente
    lo interno a lo largo
    de la epidermis
    como emily
    dickinson poniendo fin
    a una carta de minucias
    con “forgive
    me the personality”

    en la traducción del poeta argentino Cristian de Nápoli.

    Pero ellos no están allí DICIENDO, sino HACIENDO, algo que amorimás, tan preocupado con el hacer versus figurar, no comprende. Sus propuestas, que oponen el hacer y el figurar, al fin y al cabo, parecen estar allí para decir que yo, a pesar de guapísimo, según su opinión, no tengo nada más que ofrecer. En lugar de citar mi biografía, o algo de este tipo, lo que sería ceder como ya dije a su provocación infantil, le sugiero a él que me envíe su dirección y yo no tendría ningún problema en enviarle muestras de mi trabajo. Ya fui traducido al castellano en una antología brasileña publicada en Argentina, y estoy siendo traducido nuevamente en Chile para otra antología y podría hacer que estos trabajos llegaran a sus manos, ya que él parece contrario a google. Además, delante de alguien que expone el nombre completo y la cara, como yo, sería honesto de su parte hacer lo mismo, lo que vale también para el señor Sergio Anónimo.

    Nada de esto pone en duda mi creencia de que el vídeo es autoevidente y tiene sus propuestas probadas por los comentarios de amorimás y Sergio Anónimo.

    Antes de terminar, voy al responder en el caso de Sergio, sin embargo, a ciertas provocaciones.

    Su declaración de que Sandra Santana “despliega todo un arsenal defensivo que comienza con una dogmática evocación de la tradición” es realmente absurda y, no se si acaso ignorante. Como también es grosera su intención de interpretar las intenciones “reales” de Sandra Santana declarando que ella llamó a amorimás ignorante. No hubo defensa dogmática por vía de la tradición en su texto y creo que ella respondió a amorimás con mucho más respeto del que él me dedicó a mí y usted a ella. Además, acusar a una persona envuelta en un proyecto como El Águila ediciones de tal cosa es risible. Sergio, anónimo Sergio, con miedo a contextualizarse, ha de tomar consciencia; y no, nada está solucionado. Los mismos constructores de tus catedrales medievales estaban imbuidos en sus contextos culturales. Su crítica, como la de amorimás, parte de parámetros éticos distintos a los míos. Lo que discuto a partir de este trabajo es que el contexto en el que una obra es producida es ineludible, lo que evitaría las pretensiones de “universalidad” e “incondicionamiento histórico” en las que ustedes parecen creer. Para discutir, sin embargo, es necesario leer y comprender las propuestas ajenas, y no usarlas para discurrir sobre las propias. Probando, una vez más, la relevancia de mi vídeo y divertido por como usted distorsiona cada una de estas propuestas, y me pregunto si por incapacidad de comprensión o por deshonestidad crítica. Nadie dice, por ejemplo, que borrar la separación entre hacer y figurar sea una condición necesaria para la creatividad humana. Lo que Sandra Santana dice, y estoy de acuerdo con ella, es que la línea que los separa no es tan clara como ustedes ilusoriamente parecen creer. Tratando así de fomentar el debate y la crítica, mientras que usted, de forma dogmática y un tanto histérica, incomprende casi todo, y propone que se cierre el debate y que se venga a suprimir la posibilidad de dejar comentarios en este blog.

    Si estuvieran realmente interesados pueden leer mi ensayo “Ideología de la percepción” publicado por la revista Inimigo Rumor en 2006 en el que discuto muchas de estas cuestiones. Basta visitar la página:

    http://www.7letras.com.br/inimigo18.htm

    y clicar sobre mi nombre.

    Cordialmente,

    Ricardo Domeneck.

  8. Me había olvidado de los comentarios que de paseo por la web a la que supuestamente odio, había dejado en esta página. Hoy alguno de vosotros me ha avisado que me pasara por aquí, y cuando he vuelto me encontré conque un comentario hecho al pasar, bastante superficial y ligero, había creado algo así como una polémica de fuste.
    Ricardo, si tú te hubieras preocupado algo más por saber quién te escribía antes que por defenderte de ataques que sólo tú ves -toda mi trayectoria demuestra que pop no es mala palabra para mí, salvo cuando sirve para, por ejemplo, nombrar a fenómenos tan nefastos como los de la más barata y adocenada canción popular-, hubieras sabido que tengo un nombre y un apellido, además de un trabajo hecho…
    “figurar”, lo siento, no es “estar”, no importa cuál idioma se use para nombrarlo…y yo no soy tímido: trato de ser bien educado, hablar con mis palabras -obviamente abonadas con todo lo que he aprendido o desaprendido durante mi vida- antes que con las de otro y confiar en que no soy ni tan egocéntrico ni tan autista como para creer que lo que hago puede estar en algún momento fuera del “sistema”…de Google quiero decirte que para mí es dios mismo, te equivocas mucho…de Dadá, movimiento al que respeto tanto como para haberle dedicado el único negocio comercial que tuve en mi vida (¡mira qué gesto tan pop!), podría recordarte que muchos de sus “triunfadores” artistas acabaron en la miseria, en los campos de guerra o suicidándose…si esto es “figurar”, rectifico todo lo escrito.
    En definitiva te diría que no hay nada en tu trabajo que no haya visto ya en video clips comerciales (muchos de ellos magníficos), salvo tu bella figura, aunque prefería no verme obligado a formular esta “crítica” tan lapidaria porque es tan sólo una opinión, la mía, y no pretendo en absoluto que sea universal.
    Aparte de inteligencia e información, busco un poco de sangre y vida. Me cuesta encontrar poesía en según qué cosas muertas, pero reconozco que Boltansky me emociona juntando latas vacías o acumulando ropa vieja.
    Triunfarás, seguro. Y cuando lo hagas-quizá ya mismo- las opiniones diferentes a la tuya te importarán muy poco.
    Y si no es así, siempre puedes recurrir a Wittgenstein, un apoyo mucho más prestigioso que el que yo podría darte jamás.

  9. Dante Bertini hace desaparecer su autoría bajo la plural denominación de cacho de pan, amorimás y etc.; Ricardo Domeneck expone ante la cámara el sujeto poético como ineludible resultado del contexto textual en el que se inscribe.

    En mi opinión la posición de Bertini es interesante porque, si bien tiene un claro y moderno antecedente (pienso en los heterónimos de Pessoa) refleja una marcada tendencia propiciada por el uso de la Web 2.0 que tal vez debería ser analizada con detenimiento. Sin embargo la posición de Ricardo abre un camino bajo mi punto de vista inexplorado y con el que coincido plenamente: no podemos “matar” al autor, porque éste nace en la obra: llámese Shakespeare o Art & Language; o, en respuesta al post de cacho de pan (http://cachodepan.blogspot.com/2007/05/escribo-luego-no-existo.html), viva uno su tarea creativa como Dickinson o como Warhol.

  10. Resulta gracioso que esta señora sandra a quien no (re)conozco ni como autora ni como interlocutora, haya decidido convertirse en apoderada de domeneck y atacar mi posición, absolutamente personal -mis heterónimos no son tales, sino nombres de diferentes blogs que me pertenecen, y eso queda claro para cualquiera que se tome el trabajo de entrar en ellos- recurriendo a palabras prestadas de personajes ilustres y exagerando opiniones mías que directamente se ha inventado, algo sí digno de estudio.
    No creo que domeneck necesite su defensa. Yo tengo claro que no quiero seguir con este triálogo que me parece poco interesante y aún menos productivo.

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